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lunes, 2 de mayo de 2011

RELIGION

Recomiendo leer la introducción y mi pensamiento, antes de leer este artículo.
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Este artículo refleja lo que yo pensaba en aquella época. Algunas afirmaciones deben ser revisadas. Pero la mayor parte de lo expuesto lo sigo manteniendo y me gustaría debatir sobre estos temas, sin apasionamiento y sin ceguera dogmática. La única forma de alcanzar la verdad se consigue analizando distintas formas de pensar, respetando las teorías de quienes piensan en forma diferente.

Soy agnóstico. Esto quiere decir que no creo en Dios.

A diferencia de un ateo, un agnóstico no niega absolutamente la posibilidad de que Dios exista, pero tampoco acepta que se imponga la creencia en Dios sin una demostración científica. No habiendo posibilidad de probar la existencia de Dios ni de la no existencia de éste, no hay motivo para creer en ese Ser Supremo. Un agnóstico, por lo tanto, no puede llegar a ser fanático. Es un librepensador, que busca la verdad de la vida, basándose en descubrimientos o adelantos científicos.

Un agnóstico no acepta que las verdades se impongan por dogmas (que no necesitan ser demostrados sino sólo aceptados, sin más), ver definición en un diccionario o aquí.

La verdad se debe imponer por raciocinio, por razonamiento científico, tras haber agotado todas las posibilidades de discusión de un tema determinado, existiendo siempre la posibilidad de cambiar esa verdad, de acuerdo a nuevos descubrimientos y nuevas pruebas.

Es así como funciona la ciencia, justamente. Primero se descubren los restos de un antepasado y se llega a la conclusión de que ese antepasado ha existido “x” cantidad de años. Luego se descubre otro antepasado con las mismas características que el anterior y se llega a la conclusión de que ha existido una cantidad de años muy superior a lo que se había estipulado antes. Y así, poco a poco, va cambiando la  arqueología y la paleontología (en este caso), la historia, la medicina, etc.

No creo en Dios ni en ninguna otra fuerza o mente superior que dirija los pasos ni el pensamiento de los seres humanos. Para explicar esto he comenzado a escribir un compendio, en el que deberá ir incluido un estudio y análisis de la Biblia y de otros libros religiosos. Mi forma de pensar con respecto a la religión ha ido evolucionando desde mi infancia, habiendo sido fiel católico hasta, por lo menos, la edad de 20 años. Creo que la cúspide de esa etapa fué mi estadía en el Seminario de Peñaflor (Santiago de Chile) cuando quise ser sacerdote. Eso fue cuando tenía entre 13 y 14 años.

En el trabajo iniciado sobre la Biblia, señalo una serie de contradiciones que la mayoría de los líderes religiosos no han querido ver o han hecho todo lo posible por esconder, porque sólo les interesa interpretarla de acuerdo a sus propios intereses.

Quien haya leido hasta aquí me tildará de hereje, de satánico u otros epítetos. Si estuviéramos en la época de la Inquisición se me acusaría inmediatamente de brujo o de enemigo de la sociedad. El castigo sería la hoguera o cualquier otro castigo salvaje, al que se condenó a millones de inocentes seres humanos durante siglos.

Sólo les pido que no se asusten, que sigan leyendo. Además, les recomiendo que lean mi trabajo sobre la Biblia y otros trabajos, que publicaré algún día.

Aquí sólo me referiré, en forma muy resumida, a algo muy curioso, que muchos cristianos ignoran:

Primero hay que preguntarse dos cosas: 
¿Qué es la Biblia?  ¿Cuándo se comenzó a escribir?

Respuesta a la primera pregunta: la Biblia es un conjunto de libros, que narran la Historia Sagrada, desde el comienzo del universo conocido como tal hasta hace unos pocos siglos. El primer libro es el Génesis, en el que se narra desde la creación del cielo y la tierra, hasta la creación del ser humano.

Respuesta a la segunda pregunta: Las narraciones de la Biblia están basadas en antiguos escritos que se comenzaron a escribir en base a leyendas que se habían transmitido en forma oral, de generación en generación, durante muchos siglos.

Una parte de la Biblia (el Antiguo Testamento), que es común para todas las religiones cristianas, judía y otras, se empezó a escribir muchos siglos después de que hubiera muerto el profeta Abraham, a quien se le atribuyen las historias contenidas en esos escritos.

La otra parte de la Biblia, reúne muchos escritos que se empezaron a escribir muchos siglos después de que muriera Jesús y los supuestos apóstoles que tuvo. Los distintos evangelios escritos por San Juan, San Lucas, San Mateo y San Pablo son distintas recopilaciones de escritos que se escribieron por distintos y desconocidos autores. También en este caso los escritos se basaron en leyendas que se fueron transmitiendo de boca en boca, generación tras generación.

En el Concilio de Trento, en el año 1 545 D.C. se eligió una de las tantas ediciones (La Vulgata Latina 1, 2) que databa del siglo IV y era una selección de esos escritos, de entre miles y miles de versiones distintas. Esos escritos seleccionados forman la base de lo que actualmente es la Biblia. Después se volvieron a hacer distintas versionas de esta recopilación de escritos y cada rama religiosa ha elegido la que considera más correcta. Todo esto lo explicaré más detalladamente en mi libro.

Para quienes creen que la Biblia son Sagradas Escrituras, mi respeto y comprensión. Cada cual es dueño de creer lo que quiere o lo que su conciencia le dicta. Pero debo hacer notar que tiene muy poca base el considerar fidedignos unos escritos que nacieron muchos siglos después de los relatos que dieron origen a ellos.

Cuando una persona relata algo a otra y ésta nueva persona la relata a otra más, ya no es el relato original. Este nuevo relato tiene modificaciones. Luego, quien relata ese nuevo relato modificado va a hacer nuevas modificaciones. La misma persona que hizo el primer relato nunca va a narrar exactamente las mismas cosas a las distintas personas que la escuchen.  Menos van a poder narrar otras personas exactamente las mismas cosas que han oido, a veces, de otras distintas  personas.

Continuando así se puede entender que nunca se va a conservar originalidad alguna del primer relato. Después de que el relato original ha pasado por cientos de miles de personas a través de 2.000 a 4.000 años podemos llegar a la conclusión de que es absolutamente imposible conservar la originalidad de una historia o narración. Del relato original pueden haber surgido millones de versiones distintas una a la otra.

Por otra parte, quienes han escrito esas narraciones lo han hecho con recursos muy primitivos y limitados, sin orden gramatical, sin coordinación, sin un lenguaje coherente, muchas veces repitiendo y marcando ciertas frases que carecen de sentido.

Por otra parte, los relatos son muchos, son miles de páginas, lo que hace aún más inverosimil que las narraciones que han llegado hasta nuestros días tengan algo que ver con el original.

Pues, en esos escritos se basaron algunos religiosos para confeccionar lo que actualmente es la Biblia. De entre muchas versiones se eligieron algunos evangelios y epístolas que ese pequeño grupo de personas  consideraron las más fiables.

Yo recomiendo a todos los creyentes cristianos que investiguen y estudien todo lo que hubo antes de que se decidiera lo que sería la Biblia. Esto, no con ánimo de que abandonen sus religiones sino que realmente sepan qué es lo que tienen que creer, dónde está realmente la fuente de las historias que actualmente se leen. Y luego dedicir si deberían seguir creyendo o no.

Pienso que nadie debe imponer ideas religiosas a otras personas, menos aún con violencia. Sin embargo, ésta ha sido la forma en que se han impuesto la mayoría de las religiones, incluyendo a las religiones cristianas. Ni esas religiones ni las religiones musulmanas habrían sobrevivido ni prosperado si no hubieran sido impuestas con violencia, con guerras, con persecusiones sangrientas, lo que contradice totalmente las ideas del supuesto “Hijo de Dios”, Jesús y del Profeta Mahoma.

En Latinoamérica, por ejemplo, la religión católica se impuso con una espada en la mano y con la cruz en la otra. Los nativos debían aceptar la nueva religión o morir. No tenían otra alternativa. De esa manera “democrática”, naturalmente que era fácil ganar adeptos. Los indígenas que no aceptaban la nueva religión eran catalogados de herejes, además de salvajes. Luego, con el tiempo, fueron cambiando las formas de catequización, hasta la época actual, que se capta a los nuevos creyentes con formas más suaves.

Nadie tiene derecho, tampoco, a imponer formas de pensar, como el ateísmo.

Quien quiera puede exponer sus ideas, sin manipular y sin amenazar con castigos reales o castigos supuestos (después de la muerte). No se debe asustar a nadie con castigos eternos, sólo para lograr adeptos y para enriquecer a los dirigentes de distintas iglesias o sectas, que es lo que lamentablemente ocurre con muchas religiones.

Conviene saber que muchas de las congregaciones religiosas, como la Iglesia Católica, tienen enormes cantidades de acciones en empresas que fabrican armas, con las que se aniquilan a pueblos enteros, a los que también se somete a otros sistemas económicos que sólo favorecen a pequeños grupos de comerciantes.

9 de junio, 2007:
Recomiendo leer sobre agnosticismo:

AGNOSTICISMO 1 Definición simple. Muy buena.

AGNOSTICISMO 2 Definición filosófica. Muy buena.

Definición desde el punto de vista de un cristiano (probablemente sacerdote católico). Hay varias cosas que me gustaría aclarar con respecto a las respuestas que se da a los lectores que le hacen sus preguntas al autor de esta página. Por ejemplo, él afirma que la Iglesia nunca se ha opuesto a la ciencia”. Esa afirmación es completamente errónea o intencionalmente falsa. La Iglesia sí que se opuso a las verdades de la ciencia, a sus prácticas y a sus resultados. Cabe recordar que la Iglesia persiguió a los alquimistas y a quienes curaban enfermedades con hierbas, acusándolos de brujos. El mismo Galileo Galilei tuvo que negar su creencia de que la tierra se movía en el espacio, porque de lo contrario lo iban a quemar en la hoguera. Aún a pesar de arrepentirse y pedir perdón se lo condenó a cárcel, hasta su muerte. Galileo tuvo la suerte (por tener muchos amigos en la Iglesia) de lograr que el castigo se transformara en arresto domiciliario.

La Iglesia retrasó el progreso humano en cientos de años con las persecusiones de quienes investigaban y llegaban a conclusiones distintas de las que dictaban los dogmas de la Iglesia.

En otra respuesta se considera a un agnóstico como un enfermo, que necesita curar su alma, que por no estar seguro de que existe Dios debe intentar conocerlo... esto es muy parecido a la teoría de que la homosexualidad es una enfermedad y, como tal, debe curarse...

AGNOSTICISMO 4 Definición muy concisa y clara.

9 de diciembre, 2007 VER REPORTAJE EN ABCNESTOR.SE 
DOCUMENTO DESAPARECIDO. HARÉ EL ENLACE CUANDO LO ENCUENTRE. 

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